Estos aparatos te pueden quitar horas de sueño, te distraen de conversaciones cara a cara y más sanas, y pueden volverte nervioso.
Pueden facilitarnos la vida pues, además de permitirnos hacer llamadas, poseen múltiples funciones. Pero los smartphones, si son usados de forma desmedida, pueden ocasionarnos graves problemas, como la falta de sueño o la pérdida de dinámica durante una conversación cara a cara.
Mirtha Orrillo, psicóloga Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), cuenta que se ha hecho costumbre en muchas personasdormir con estos aparatos cerca, para así continuar chateando o buscando información aun después de las horas de trabajo o estudio.
“Veo mucho en los cafés que las personas están frente a frente, pero con el celular. Se está perdiendo la dinámica de conversar, esa conversación directa que es más saludable”.
Además, sostuvo que por el uso excesivo de smartphones uno tiende a ponerse más ansioso o nerviosos, es decir, se alarma ante situaciones que no lo ameritan.
Como consecuencia de este mal hábito, Orrillo señaló que las personas descuidan su vida social. “De repente ya no les gusta salir mucho, quieren quedarse en casa chateando y pierden interacción con las personas”.

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